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jueves, noviembre 17, 2011

Herramientas y técnica

Este sí que es un artista
En cualquier disciplina artística, el artista, ya sea músico, pintor, escultor, dibujante, escritor o lo que fuere, necesita ciertas premisas básicas para poder ejercer. El orden dado abajo es orientativo, a uno le puede apetecer hacer un cómic, y luego preocuparse de qué es.
Lo primero, es tener algo que decir. ¿Qué queremos crear, qué queremos transmitir? Se trata de un punto de partida, algo que dota de sentido a nuestra obra, aunque solo sea para nosotros mismos. Ya se encargarán otros de alterar su significado, pero de momento, no perder de vista lo que queremos expresar nos será de gran ayuda para poder plasmarlo, y que no quede en un simple ejercicio de habilidad.

Cuando decías lo de el sinte
suena blando, me refería a otra cosa...
La otra cuestión está en cómo plasmar lo que queramos decir. ¿será una escultura? ¿Un tebeo? ¿Una canción? ¿Un cuadro abstracto? En tal caso, entran en juego ya consideraciones como la habilidad, el conocimiento, la técnica y las herramientas, puesto que la forma que escojamos para realizarlo influirá en todo esto. La técnica necesaria para componer una sinfonía difiere de la de escribir una obra de teatro, por ejemplo.




La técnica y el conocimiento van de la mano. La técnica es nuestra capacidad para expresarnos, los recursos con que contamos, y la habilidad con los que los apliquemos. Cuanto más conozcamos sobre nuestro arte, y sobre lo que queremos expresar, más difícil nos será estancarnos, aunque ese es un riesgo que todo creador tiene.

Y sí, esto es ARTE, qué narices
En último extremo, está la herramienta. La herramienta es el instrumento que utilizamos para que nuestra creatividad, técnica, conocimiento, habilidad y expresión se materialicen en algo concreto, en la expresión artística que hayamos escogido. Lógicamente, con mejores herramientas, la posibilidad de crear una mejor obra es mayor, ¿no? Pues... no siempre.

Para mí, la herramienta es la última parte de la cadena, ya que la calidad de la misma no suple la expresividad del artista. Es lo que se dice, que un artista novato, o mediocre, lo será se ponga con lo que se ponga a crear, por muy buen equipo que tenga, mientras que uno bueno, experimentado y creativo, con la herramienta más pobre y más cutre, puede producir algo que merezca la pena, y que te toque el alma.

La cuestión del equipo (ya sea para producir música, una estación gráfica, pinturas de alta calidad, instrumentos musicales especiales y precisos, cierto tipo de plumas...) es algo que he notado que obsesiona a mucha gente, como si por usar cierto objeto se fueran a convertir de la noche a la mañana en el nuevo Leonardo DaVinci. Es como si le estuviésemos dando poder a ese objeto para convertirnos en algo que quizás sí seríamos si no nos obsesionásemos con la herramienta y nos dedicáramos más a saber expresarnos (lo cual, como técnica, puede requerir aprender el manejo de una herramienta. Todo está relacionado).

Debemos recordar que el arte, desde sus orígenes, no es tu técnica, tu herramienta. El arte nace desde la espiritualidad, algo que como artistas siempre debemos recordad. No podemos dar a un objeto el poder creador del que nosotros creemos que carecemos.

Buscando por máquina en el guguel me salían, lo juro...
Sed valientes. Aprended y explorar, aumentar vuestro conocimiento. Probad diversas herramientas, hasta dar con la adecuada para lo que queréis hacer, con la que mejor se adapte a vosotros, y no al revés (aunque a veces es inevitable). Pero que vuestro arte, sea el que sea, no importa que sea torpe, falto de sutileza, o de limpieza (eso llega con el tiempo), sea vuestro, y no de una máquina. Que la herramienta os sirva, y no vosotros a ella.

Reivindicad al ser humano que sois, sacad el arte que el ser humano lleva dentro. Que lo que hagáis nazca de la emoción y el espíritu, y se moldee con el cerebro y el trabajo.
Al final, con tesón, trabajo y paciencia, acabaréis pudiendo mirar vuestro trabajo y decir un día "Pues estoy orgulloso de lo que he hecho".

Claro que, si sois artistas de verdad, enseguida le seguirá otra que dirá: "Pero si toco esto y esto, seguro que queda mejor..."

La última lección es... aprender a parar y saber que por mucho que podamos retocar, hay un punto en que debemos dejar las cosas como están y dejar que crezcan por sí solas.


Disfrutad de ello.
Eso es lo que yo me pondría para bajar a comprar el pan...

miércoles, octubre 13, 2010

Símbolos para mapas

Pues resulta que el otro día me encontré mientras revisaba unos cuadernos una hojita que escribí y dibujé a lápiz hará la friolera de unos quince años... Esta hojita contenía (a lápiz) símbolos para mapas de dungeons y de cartografía en general... muchos de ellos copiados de los que venían en la Caja Roja (la de Dalmau, no el Essentials), y, viendo ese papel amarillento y roto me dije... "Es hora de actualizarlo"


Descubriendo el incunable

Armado con un cuaderno y un pilot, fui copiando los símbolos arcanos que tantas horas de diversión me habían proporcionado en los últimos años...

Parte de la transcripción acabada

Y aquí las tienen ustedes para su disfrute, úsenlos sabiamente, y recuerden que es responsabilidad del constructor de mazmorras crear un entorno divertido, interesante, entretenido y arriesgado para sus visitantes.

Parte 1

Parte 2

Y todo esto, celebrando la reseña que nos hicieron el otro día en Encuentros Aleatorios. ¡Gracias, majos!

viernes, octubre 01, 2010

Dirigiendo con portátil: experiencias.


En parte inspirado por la serie de Nuevas Tecnologías en El laboratorio friki del Club Diógenes, y en parte inspirado por mi reciente experiencia con él, hoy vamos a hablar de lo que aporta dirigir con un portátil una partida de rol en mesa.

Lo que voy a contar a continuación no es más que un pequeño recuento de las circunstancias con las que me he encontrado al dirigir con un portátil como ayuda de juego, experiencia esta bastante reciente y novedosa para mí, comparto mis impresiones aquí esperando que os puedan ser de utilidad, aunque estoy seguro que más de uno me llevaréis años de adelanto en esto de usar portátiles en las mesas de juego. Vaya aquí mi limitado conocimiento del mismo...

En principio, uso un portátil prestado, así que para llevar toda la documentación, banda sonora de la partida y demás, la almaceno toda en un pequeño pendrive de unos 32 gigas, ni de lejos lleno. La verdad es que mi espalda lo agradece, pues siendo el resto de los libros de consulta puntual, y teniéndolos ya en formato físico en casa, con llevar los básicos tenemos de sobra, actualmente es Pathfinder, llevo el básico y el bestiario, y mi espalda tan feliz. Si necesito consultar algún libro de D&D 3.5, lo tengo cómodamente al alcance de mis dedos, en PDF, ocupando memoria en el pen, pero sin añadir peso al conjunto.

Otra de las ventajas que le encontré fue a la hora de ir teniendo las partes de la campaña bien almacenaditas y limpitas, hasta las mismas notas del máster. Fácil de encontrar si organizas bien las carpetas donde guardas los archivos de texto.

El calor que desprende el bicho por abajo puede ser un problema, ya que jugamos con un gaming mat de vinilo que cubre toda la mesa, y el plástico y el calor no se llevan nada bien, así que la carpeta donde llevo la documentación física que no se puede pasar al ordenador (como fichas de PJs) o que no he podido pasar todavía, hace las veces de salvamanteles. Por lo demás, en cuanto te acostumbras a la falta de ratón (tampoco hay que hacer virguerías en plena partida) el manejo es sencillo y cómodo.



Si nos ponemos digitales a tope, siempre podemos usar un tirador de dados electrónico y pasar de llevar dados, los hay a montones por internet y además gratuitos, pero de momento seguimos con la bolsa de dados, admitámoslo, una de las cosas que nos gustan del rol son los dados. Llamadme fetichista.

Sin embargo, con conexión a internet, podemos disfrutar de ventajas como esta página, con la cual improvisar estadísticas de personaje y meterlos en la partida a la voz de ya ha dejado de ser un problema. Lo cuál libera bastante de trabajo al máster... antes y durante la partida, todo sea dicho de paso. Hay aplicaciones más curradas, como el DM Genie, mucho más completas, y que permiten una mayor modificación de las estadísticas, pero es de pago, y, en muchos casos, no se necesita.

Dos de las cosas que también hay que tener en cuenta: el portátil ocupa sitio, y, generalmente, le pongo el cable para no tener problemas de batería, dependiendo de la duración de la partida, y del uso que le dé. Lo cual nos crea dos "problemas" aparte.


Respecto al espacio, colocarlo en la mesa puede quitarnos sitio para mapas, dados, la pantalla del máster... al final, he encontrado más cómodo ponérmelo encima de las piernas, con lo que conservo mejor visión de los jugadores. Si toca levantarse, como suelo hacer de vez en cuando para dar énfasis a algún personaje, cuidadito con el cable, y el bicho se deja en alguna parte en la que se encuentre seguro.

Respecto al cable, pues... intentar no tropezar. O ponerlo ya cuando el ordenador diga que la batería está bajando demasiado. En mi caso prefiero dejarlo puesto, ya que ando poniendo música, mirando archivos, y usando la wifi, y prefiero que no me pille por sorpresa que se quede sin batería.

El manejo de archivos es un tema también importante. La organización lo es todo. Afortunadamente, es mucho más fácil organizar una serie de archivos de texto que una estantería llena de libros. Y, evidentemente, pesa muchísimo menos.

Mientras pueda, parece que continuaré con este método de dirección, resulta realmente cómodo.

martes, septiembre 21, 2010

Las herramientas del creador

El otro día hablando con el señor Ensis surgió una cuestión que le hicieron en una de sus clases: "¿Cuáles son las herramientas imprescindibles para un dibujante?"

Sus alumnos decían que si el lápiz, que si el pincel, que si la tableta gráfica.

La contestación de Ensis fue tan simple como lógica: "El cerebro, el ojo y la mano". Todo lo demás es intercambiable, y accesorio.

Es decir, cuando uno está creando algún tipo de obra la parte principal será nuestra inteligencia, nuestro ingenio, nuestra habilidad y nuestro saber hacer. Las herramientas que usemos han de ser algo que pongamos al servicio de nuestro arte, y no nuestro arte al servicio de nuestras herramientas. Es decir, que nuestro objetivo técnico será ser capaces de elegir la herramienta que mejor se adecue a nuestro objetivo artístico. Al tocar la guitarra, por ejemplo, la música debe ir del cerebro a los dedos, y el oído haber servido de información a este cerebro, al igual que los ojos al haberla leído. Es un todo.

Dicho esto es innegable que, sobre todo en las artes gráficas, la elección de nuestra herramienta condicionará un tipo de resultados u otros, lo cual es una buena excusa para probar todas las que podamos e ir acomodándonos a su uso. La elección de un cierto tipo de papel, de pincel, de tinta, o incluso de programa de dibujo, pueden dar unos resultados muy diferenciados unos de otros.

La pena es que en muchas ocasiones se da el camino inverso: creemos que cierta herramienta es la que tiene que ser usada por narices, y a eso supeditamos el resultado de nuestro arte, haciéndonos un flaco favor, ya que igual si probáramos otras cosas (siempre que el tiempo y el dinero nos lo permitan) igual nos encontrábamos con algo que nos fuera más cómodo de utilizar y que nos daría a la larga mucho mejor resultado.

Así que ya sabéis, pensad primero lo que queréis hacer, y luego utilizad la herramienta más adecuada para ello que tengáis dentro de vuestras posibilidades.