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miércoles, diciembre 29, 2010

El juego ideal

Podría haber sido el malo, pero fue un buen Doctor


Pensando, pensando, pensaba... como sería nuestro juego de rol ideal. Bueno, el mío, más bien. Para mí el juego de rol ideal es uno cuya mecánica no sea muy complicada, cuya ambientación sea ampliamente evocadora, su lectura interesante, y que sea tremendamente divertido. Tampoco pido mucho, ¿verdad?


¡Sí! ¡Hasta Kylie salió en un episodio!


Ando leyendo estos días el juego del Doctor Who que publicó el año pasado la casa Cubicle 7, el juego pintaba estupendo, la verdad. Juego en caja, con dados incluidos (detalle que tocaba mi frío corazón de Sith), algunas fichitas de cartón para usar como contadores, y un uso extenso de fotografías de la última serie del Doctor, la que empezó en 2005.

El Doctor, para quien no lo conozcan es un Señor del Tiempo, un alienígena con apariencia humana que viaja a través del tiempo y el espacio a bordo de su TARDIS, su fiel nave espaciotemporal, desfaciendo entuertos y enfrentándose al mal, sobre todo a base de ingenio y labia, aunque a veces no queda más remedio que hacer volar algo. Una serie cuya anterior encarnación estuvo en antena desde 1963 hasta 1989, y que guarda un lugar muy especial en el recuerdo de muchos aficionados a la ciencia ficción.


Alguien se ha rufao, y no quiero señalar...


El punto de la lectura interesante y de la ambientación lo cumple, desde luego. Y el sistema parece lo suficientemente rápido (aunque hay cierto paso que me saltaré, que para eso tenemos nuestras reglas caseras) y sencillo. Lo paradójico de estos sistemas tan sencillos es que requieren un gran sentido de la adjudicación de resultados y usos de habilidades por parte del máster, pero es algo que me hace bastante gracia. Y además, el juego apoya mucho más la idea de intentar convencer a los enemigos que de hacerlos papilla. El sistema de combate no tiene miles de variables. Ni falta que le hace.


"No, la tele no es alimenticia"


¿Es el juego ideal? Pues no lo sé. Pero hace un acercamiento bastante aproximado. Estoy deseando probarlo en partida...


"¿Doctor, qué es eso?"
"No sé, parece una enorme p..."

martes, octubre 05, 2010

El valor de la simplicidad.

Una de las cosas de las que me he dado cuenta, tanto en dibujos animados, como en películas, como en videojuegos y juegos de rol y de mesa, es del extraordinario valor de la simplicidad. Recuerdo un tiempo, cuando no dependíamos de grandísimos efectos especiales, de gráficos impresionantes, en los que lo único necesario era un poco de imaginación.

No me entiendan mal, no estoy en contra del desarrollo tecnológico, no soy un ludita que piensa que las máquinas van a acabar con nosotros, pero sí que es verdad que cada vez veo más músculo y menos inteligencia en las historias. Se tiende al recurso "fácil" y a la espectacularidad, en vez de intentar crear una historia inteligente y sólida, que, al fin y al cabo son las que más perduran.

De todas formas, creo que todo se relaciona con la actitud actual en el campo económico y empresarial, que permea todo lo demás, y que se trata de conseguir beneficios rápidos hoy, sin preocuparnos de plantar para el futuro, de vender humo y forrarse en vez de conseguir que algo dure. La sociedad mira raro a los corredores de fondo y a quien no piensa en términos de artificio.

Como decían en Cyberpunk 2020, "el futuro es desechable, tú también"

Pero, de vez en cuando, uno recupera la fe.

Sigo viendo producciones de bajo presupuesto que gracias a sus limitaciones necesitan exprimir el ingenio para competir con la mayor demanda de colores bonitos.

Ayer pude ver Sintel, un corto de animación realizado con un programa libre, Blender. Y la historia emociona sin necesidad de pirotecnia (aunque fuego hay). La demostración de que con trabajo e ingenio se puede llegar a cualquier sitio.

Disfrutadlo, aquí os lo dejo.



jueves, julio 01, 2010

Spectacular Spider-Man



Esta es una entrada dedicada a uno de los últimos vicios que he tenido: Spectacular Spider-Man.

Se trata del enésimo recontamiento de la historia del lanzarredes, que lleva en danza desde los años 60, pero esta serie tenía... algo especial.

Podían ser los espectaculares diseños de Sean Galloway, la presencia de unos guiones inteligentes y bien construidos, en los que ocurría un importante número de acontecimientos, unos personajes construidos y recreados con gusto e inteligencia, un respeto a la tradición del trepamuros y a la vez una reconstrucción novedosa del mito del Hombre Araña.

Un acierto también presentar a nuestro amistoso vecino Spider-man directamente como un superhéroe ya establecido, dejando las historias de origen para los villanos, una reimaginación interesante, en cualquier caso.




Sobre todo, creo que uno de sus puntos fuertes eran sus sólidos guiones, y la trama que se enmarañaba como una telaraña... pero con cada hilo en su sitio. Me hizo disfrutar viendo de nuevo la reunión de los 6 siniestros, los jefes criminales, y la relación de Peter Parker con su círculo de amigos, y sobre todo lo bien que se retrata la parte de la vida sentimental de Parker, y los continuos malabarismos que debe hacer para mantener su identidad secreta.

Acción trepidante, enemigos llevados de una forma magistral, y una narración fluida y que introduce perfectamente al profano al universo del arácnido, y que el veterano disfrutará con la historia.

Una demostración más de que lo importante es tener algo que contar... pero también cómo se cuenta.

Vamos, que me ha gustado...




Lo peor: que justo tras la segunda temporada ocurriera la compra de Marvel por parte de Disney y la cancelaran. Hubiera podido llegar a ser el relato definitivo sobre el lanzarredes.