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martes, enero 24, 2012

2012: La revolución humana


Michio Kaku: Por qué los niños no quieren ser científicos:


ISaac Asimov previendo el impacto de internet en 1988



2012. La interpretación habitual del calendario maya sugiere que este año (concretamente el 21 de diciembre, ni a navidades llegamos) es el fin del mundo. Ahí tenemos esas películas que preconizan desastres inevitables y cataclismos y demás desgracias, que, a efectos cósmicos, no son más que agua que barre un grano de arena.

Pero yo voy a ponerme optimista, permítanmelo por un rato.

Supongamos, por un momento que sí, que el 21 de diciembre de 2012 es el fin del mundo tal y como lo conocemos. ¿Por qué? Porque surge un nuevo paso en la evolución humana. ¿Qué paso? Un resurgimiento de la conciencia y de la curiosidad científica, una novedosa forma de educación, algo que se convierte en una singularidad: el paso a la web 3.0, vamos a llamarlo así, ya que los técnicos tanto hablan de eso.

¿En qué consistiría esta "web 3.0"?

Una integración total de internet en el ámbito educativo, la suma de todo el conocimiento humano en la punta de nuestros dedos, y un renovado interés por aprender por parte de todo el mundo. De repente, nos encontraríamos como especie preparados para otro salto cualitativo como fue el descubrimiento de la rueda, el fuego, o la imprenta. Paradójicamente, haciendo uso de las máquinas, convertiríamos este mundo en algo mucho más humano. Internet como un suprasistema nervioso del planeta, que empezaría a tomar consciencia, y cada humano, una célula de una mente más grande. No hablo de una mente colmena que asimilara del todo a la humanidad y que quedásemos como autómatas supeditados a una súpermente, ya que la diferencia es necesaria para que se pueda elvolucionar y seguir encontrando los rasgos más adecuados para la supervivencia. Pero si pudiésemos comenzar a sentir cerca todos los rincones del planeta, la mayor parte de nosotros, incluso muchos de los que nos mantienen en esta crisis tan pertinaz, por simple empatía, quizás se esforzarían en eliminar esas diferencias que degradan al ser humano a lo largo del mundo.

Quizás esa sea el próximo paso, un planeta más unido, que no trate de convertir en simples máquinas y engranajes a la gente, sino que pueda tratar a cada individuo como una persona, y facilitar el acceso a sus intereses y vocaciones, y al seguir su propio camino, haría que el camino general del mundo avanzara.

Sí, es un concepto nebuloso, pero...

No me digan que no sería un mañana hermoso en el que despertarse. Veremos qué pasa en diciembre ;)

jueves, noviembre 17, 2011

Herramientas y técnica

Este sí que es un artista
En cualquier disciplina artística, el artista, ya sea músico, pintor, escultor, dibujante, escritor o lo que fuere, necesita ciertas premisas básicas para poder ejercer. El orden dado abajo es orientativo, a uno le puede apetecer hacer un cómic, y luego preocuparse de qué es.
Lo primero, es tener algo que decir. ¿Qué queremos crear, qué queremos transmitir? Se trata de un punto de partida, algo que dota de sentido a nuestra obra, aunque solo sea para nosotros mismos. Ya se encargarán otros de alterar su significado, pero de momento, no perder de vista lo que queremos expresar nos será de gran ayuda para poder plasmarlo, y que no quede en un simple ejercicio de habilidad.

Cuando decías lo de el sinte
suena blando, me refería a otra cosa...
La otra cuestión está en cómo plasmar lo que queramos decir. ¿será una escultura? ¿Un tebeo? ¿Una canción? ¿Un cuadro abstracto? En tal caso, entran en juego ya consideraciones como la habilidad, el conocimiento, la técnica y las herramientas, puesto que la forma que escojamos para realizarlo influirá en todo esto. La técnica necesaria para componer una sinfonía difiere de la de escribir una obra de teatro, por ejemplo.




La técnica y el conocimiento van de la mano. La técnica es nuestra capacidad para expresarnos, los recursos con que contamos, y la habilidad con los que los apliquemos. Cuanto más conozcamos sobre nuestro arte, y sobre lo que queremos expresar, más difícil nos será estancarnos, aunque ese es un riesgo que todo creador tiene.

Y sí, esto es ARTE, qué narices
En último extremo, está la herramienta. La herramienta es el instrumento que utilizamos para que nuestra creatividad, técnica, conocimiento, habilidad y expresión se materialicen en algo concreto, en la expresión artística que hayamos escogido. Lógicamente, con mejores herramientas, la posibilidad de crear una mejor obra es mayor, ¿no? Pues... no siempre.

Para mí, la herramienta es la última parte de la cadena, ya que la calidad de la misma no suple la expresividad del artista. Es lo que se dice, que un artista novato, o mediocre, lo será se ponga con lo que se ponga a crear, por muy buen equipo que tenga, mientras que uno bueno, experimentado y creativo, con la herramienta más pobre y más cutre, puede producir algo que merezca la pena, y que te toque el alma.

La cuestión del equipo (ya sea para producir música, una estación gráfica, pinturas de alta calidad, instrumentos musicales especiales y precisos, cierto tipo de plumas...) es algo que he notado que obsesiona a mucha gente, como si por usar cierto objeto se fueran a convertir de la noche a la mañana en el nuevo Leonardo DaVinci. Es como si le estuviésemos dando poder a ese objeto para convertirnos en algo que quizás sí seríamos si no nos obsesionásemos con la herramienta y nos dedicáramos más a saber expresarnos (lo cual, como técnica, puede requerir aprender el manejo de una herramienta. Todo está relacionado).

Debemos recordar que el arte, desde sus orígenes, no es tu técnica, tu herramienta. El arte nace desde la espiritualidad, algo que como artistas siempre debemos recordad. No podemos dar a un objeto el poder creador del que nosotros creemos que carecemos.

Buscando por máquina en el guguel me salían, lo juro...
Sed valientes. Aprended y explorar, aumentar vuestro conocimiento. Probad diversas herramientas, hasta dar con la adecuada para lo que queréis hacer, con la que mejor se adapte a vosotros, y no al revés (aunque a veces es inevitable). Pero que vuestro arte, sea el que sea, no importa que sea torpe, falto de sutileza, o de limpieza (eso llega con el tiempo), sea vuestro, y no de una máquina. Que la herramienta os sirva, y no vosotros a ella.

Reivindicad al ser humano que sois, sacad el arte que el ser humano lleva dentro. Que lo que hagáis nazca de la emoción y el espíritu, y se moldee con el cerebro y el trabajo.
Al final, con tesón, trabajo y paciencia, acabaréis pudiendo mirar vuestro trabajo y decir un día "Pues estoy orgulloso de lo que he hecho".

Claro que, si sois artistas de verdad, enseguida le seguirá otra que dirá: "Pero si toco esto y esto, seguro que queda mejor..."

La última lección es... aprender a parar y saber que por mucho que podamos retocar, hay un punto en que debemos dejar las cosas como están y dejar que crezcan por sí solas.


Disfrutad de ello.
Eso es lo que yo me pondría para bajar a comprar el pan...

martes, octubre 05, 2010

El valor de la simplicidad.

Una de las cosas de las que me he dado cuenta, tanto en dibujos animados, como en películas, como en videojuegos y juegos de rol y de mesa, es del extraordinario valor de la simplicidad. Recuerdo un tiempo, cuando no dependíamos de grandísimos efectos especiales, de gráficos impresionantes, en los que lo único necesario era un poco de imaginación.

No me entiendan mal, no estoy en contra del desarrollo tecnológico, no soy un ludita que piensa que las máquinas van a acabar con nosotros, pero sí que es verdad que cada vez veo más músculo y menos inteligencia en las historias. Se tiende al recurso "fácil" y a la espectacularidad, en vez de intentar crear una historia inteligente y sólida, que, al fin y al cabo son las que más perduran.

De todas formas, creo que todo se relaciona con la actitud actual en el campo económico y empresarial, que permea todo lo demás, y que se trata de conseguir beneficios rápidos hoy, sin preocuparnos de plantar para el futuro, de vender humo y forrarse en vez de conseguir que algo dure. La sociedad mira raro a los corredores de fondo y a quien no piensa en términos de artificio.

Como decían en Cyberpunk 2020, "el futuro es desechable, tú también"

Pero, de vez en cuando, uno recupera la fe.

Sigo viendo producciones de bajo presupuesto que gracias a sus limitaciones necesitan exprimir el ingenio para competir con la mayor demanda de colores bonitos.

Ayer pude ver Sintel, un corto de animación realizado con un programa libre, Blender. Y la historia emociona sin necesidad de pirotecnia (aunque fuego hay). La demostración de que con trabajo e ingenio se puede llegar a cualquier sitio.

Disfrutadlo, aquí os lo dejo.



viernes, octubre 01, 2010

Dirigiendo con portátil: experiencias.


En parte inspirado por la serie de Nuevas Tecnologías en El laboratorio friki del Club Diógenes, y en parte inspirado por mi reciente experiencia con él, hoy vamos a hablar de lo que aporta dirigir con un portátil una partida de rol en mesa.

Lo que voy a contar a continuación no es más que un pequeño recuento de las circunstancias con las que me he encontrado al dirigir con un portátil como ayuda de juego, experiencia esta bastante reciente y novedosa para mí, comparto mis impresiones aquí esperando que os puedan ser de utilidad, aunque estoy seguro que más de uno me llevaréis años de adelanto en esto de usar portátiles en las mesas de juego. Vaya aquí mi limitado conocimiento del mismo...

En principio, uso un portátil prestado, así que para llevar toda la documentación, banda sonora de la partida y demás, la almaceno toda en un pequeño pendrive de unos 32 gigas, ni de lejos lleno. La verdad es que mi espalda lo agradece, pues siendo el resto de los libros de consulta puntual, y teniéndolos ya en formato físico en casa, con llevar los básicos tenemos de sobra, actualmente es Pathfinder, llevo el básico y el bestiario, y mi espalda tan feliz. Si necesito consultar algún libro de D&D 3.5, lo tengo cómodamente al alcance de mis dedos, en PDF, ocupando memoria en el pen, pero sin añadir peso al conjunto.

Otra de las ventajas que le encontré fue a la hora de ir teniendo las partes de la campaña bien almacenaditas y limpitas, hasta las mismas notas del máster. Fácil de encontrar si organizas bien las carpetas donde guardas los archivos de texto.

El calor que desprende el bicho por abajo puede ser un problema, ya que jugamos con un gaming mat de vinilo que cubre toda la mesa, y el plástico y el calor no se llevan nada bien, así que la carpeta donde llevo la documentación física que no se puede pasar al ordenador (como fichas de PJs) o que no he podido pasar todavía, hace las veces de salvamanteles. Por lo demás, en cuanto te acostumbras a la falta de ratón (tampoco hay que hacer virguerías en plena partida) el manejo es sencillo y cómodo.



Si nos ponemos digitales a tope, siempre podemos usar un tirador de dados electrónico y pasar de llevar dados, los hay a montones por internet y además gratuitos, pero de momento seguimos con la bolsa de dados, admitámoslo, una de las cosas que nos gustan del rol son los dados. Llamadme fetichista.

Sin embargo, con conexión a internet, podemos disfrutar de ventajas como esta página, con la cual improvisar estadísticas de personaje y meterlos en la partida a la voz de ya ha dejado de ser un problema. Lo cuál libera bastante de trabajo al máster... antes y durante la partida, todo sea dicho de paso. Hay aplicaciones más curradas, como el DM Genie, mucho más completas, y que permiten una mayor modificación de las estadísticas, pero es de pago, y, en muchos casos, no se necesita.

Dos de las cosas que también hay que tener en cuenta: el portátil ocupa sitio, y, generalmente, le pongo el cable para no tener problemas de batería, dependiendo de la duración de la partida, y del uso que le dé. Lo cual nos crea dos "problemas" aparte.


Respecto al espacio, colocarlo en la mesa puede quitarnos sitio para mapas, dados, la pantalla del máster... al final, he encontrado más cómodo ponérmelo encima de las piernas, con lo que conservo mejor visión de los jugadores. Si toca levantarse, como suelo hacer de vez en cuando para dar énfasis a algún personaje, cuidadito con el cable, y el bicho se deja en alguna parte en la que se encuentre seguro.

Respecto al cable, pues... intentar no tropezar. O ponerlo ya cuando el ordenador diga que la batería está bajando demasiado. En mi caso prefiero dejarlo puesto, ya que ando poniendo música, mirando archivos, y usando la wifi, y prefiero que no me pille por sorpresa que se quede sin batería.

El manejo de archivos es un tema también importante. La organización lo es todo. Afortunadamente, es mucho más fácil organizar una serie de archivos de texto que una estantería llena de libros. Y, evidentemente, pesa muchísimo menos.

Mientras pueda, parece que continuaré con este método de dirección, resulta realmente cómodo.