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viernes, septiembre 03, 2010

Nuestros juegos: Dungeons & Dragons


"Nuestros juegos" va encaminado a hablar de juegos que o nos han llamado la atención, o han significado algo, o han formado parte de nuestra vida, por alguna razón. Se trata de una perspectiva sesgada, personal y altamente subjetiva, que para datos fríos ya tienen ustedes la wikipedia esa que usan los jóvenes de hoy en día.

Denle al "play"


Iniciamos esta nueva sección (caótica y aleatoria, como todas las demás) y la iniciamos a lo grande: hablando del Dungeons & Dragons (a partir de ahora, conocido como DD)

DD viene a ser el amiguete de hace muchos años, todo un decano de los juegos de rol. Desde sus inicios, allá por el '74, hasta su más reciente encarnación, la 4ª edición y el Essentials, siempre ha estado ahí. Mundos de espada y brujería en la punta de tus dedos, visítalos armado con un puñado de dados, una hoja de personaje, un lápiz y toneladas de imaginación.

De hecho, cuando se habla de rol, mucha gente sigue identificándolo con el DD, la gente piensa en elfos, enanos y magos, cuando el rol es mucho más amplio en temáticas, pero es lo que tiene haber estado aquí desde hace tanto tiempo...

Para mí DD fue el primer juego de rol con el que tuve contacto, y el único con el que he conseguido acabar una campaña completa. Una relación de muchos años en la que hubo que ir adaptándose a los cambios que cada uno iba pasando, ya fueran cambios de edición, o de vida.

La primera vez que jugué fue con la caja roja, la primera edición que se publicó en nuestro país, allá por mediados de los 80, llevé a un mago. Jugué un rato, por cuestiones de tiempo, pero quedé definitivamente tocado por lo que había vivido. Mis compañeros y yo estábamos encargados de vigilar el trayecto de un carromato, ¡y sufrimos una emboscada por parte de unos draconianos! A duras penas sobrevivimos, pero logramos superar el obstáculo... y se acabó el tiempo que teníamos libre. Yo era un chaval de apenas diez años (la caja roja salió allá por el 85 en España), aunque no recuerdo la fecha exacta, como muy tarde sería en el 90.

La idea del juego y su temática golpearon poderosamente en mí, así como esos curiosos dados poliédricos (un amor que no he dejado de tener, a estas alturas) de los que deseaba saber algo.

Al poco, allá por el '91, por fin consigo mis primeros dados, y mi primer producto genuino de rol: la caja de Bajomontaña, el dungeon más temido y más profundo de todos... en inglés, que yo con mis 13 añitos me apañaba más o menos, pero claro, era un suplemento, de la relativamente reciente 2ª edición del AD&D (el avanzado). Muchos términos que no entendía, pero unos mapas tamaño poster, unas tarjetas de trampas y tesoros y monstruos y aventuras... lástima que de lo que era mecánica del juego no entendía ni papa, entre el idioma y que no tenía el manual del juego. Lo asimilo como puedo, pero conservo la caja para más adelante (de hecho, conservo los manuales aún, y un amigo me regaló posteriormente la caja en español, aunque para entonces sí tenía los dichosos manuales).

Mientras tanto, aparece el Heroquest (que nunca tuve), y durante un tiempo lo usamos unos amigos y yo como sistema para jugar al rol, haciéndonos incluso un tablero con cartulinas para poder jugar en el colegio. Hago mi clon en plan samurais de este híbrido Heroquest-rol y le echamos el ojo al juego del Señor de los Anillos, con el que nunca conseguimos llegar a jugar (más que nada por el sistema), aunque ya voy gravitando hacia la posición de Máster...

Y llega el '92. Y su verano. Que me marcó por dos cosas: la muerte de mi abuelo paterno y la llegada del AD&D a España de manos de Ediciones Zinco. Devoro los manuales, de arriba a abajo, listas de hechizos y objetos mágicos incluidas (cosa que no he vuelto a hacer, esas cosas me las leo por encima y en el momento de usarlo), me dejo arrastrar por las ilustraciones llenas de magia para el chaval de 14 añitos que era... y a la vuelta de verano por fin empezamos a jugar al DD.

Y esa edición y yo estuvimos juntos 10 años... mis primeras partidas, aprender a dirigir y manejarme con el sistema, aprender a ignorar reglas, a romper otras y a crear las mías, y a hacer caso a mis jugadores, a la intuición, a intentar salirme del corsé del guion... cosa que no siempre conseguía. Empiezan a llegar "Vademecums de Campaña", mundos y ambientaciones fantásticas, con sus mapas, sus personajes, sus historias... aunque casi siempre arramblaba con lo mejor de todos los mundos y los metía en el propio... una práctica de rapiña que para las campañas caseras da buen resultado.

Por fin, tras un par de años en la facultad, publican la 3ª edición, y me resisto a pasarme, me resisto. Llego a intentar montar una campaña en 2ª... y, al final, justo cuando traducen la 3.5, decido caer. Luego, comenzamos la campaña, las historia de unos aventureros de Svirfnelheim, las Marcas del Norte, y nos arrastra durante 5 años, en que entran y salen jugadores (aunque hubo tres que vieron empezar y terminar esa campaña), novias, trabajos, cambios vitales, pero en los que la partida dominical se instaura como tradición, y en una excusa para reunirse con los amigos.

Finalmente, en el 2008 llega la 4ª, como contábamos aquí, y llegamos a un momento en el que casi no estoy jugando a DD (hay otros juegos), pero en el que no sé si algún día acabaré por meterme con la 4ª, dado todo el material de 3ª que tengo acumulado (fíjate, la misma duda que tenía para dar el salto de 2ª a 3ª, aunque en aquella época eran muchos menos libros), y al que aún me apetece jugar. Ya dicen que el primer amor suele ser siempre el que más se recuerda...

Siempre habrá un Dragón y un calabozo en mi vida, me temo...

lunes, enero 18, 2010

Dick y la belleza

Sobre Philip K. Dick me dejé en el tintero una de sus características más personales: su aproximación a la belleza.

Es esta un elemento fundamental para entender su obra, para disfrutarla, para dejarse arrebatar por ella. La obra de Dick, pesimista, imaginativa y por momentos esperanzada, pero siempre hermosa e inteligente, se sirve de su hipnótico componente estético para permanecer en la cabeza del lector, para derramar sus ojivas de ideas sobre la mente del converso, de quien le lee y le disfruta.

La idea de Dick de la ciencia ficción es una idea, como decíamos anteriormente, de transmisión de ideas nuevas, y para él es ese el hecho diferencial de la ciencia ficción, esa idea nueva que hace que surjan otras en el lector, que se convierte así en otro creador como el propio Dick.

Esas ideas se transmiten a un nivel profundo, subconsciente, permanecen como imágenes de gran poder y belleza en la mente del lector, convirtiéndose en algo más atávico que intelectual, pero con una gran carga filosófica detrás. El argumento se convierte entonces en algo secundario, un vehículo para que la reflexión se abra paso por nuestro cerebro, y cale de una forma mucho más persistente. La imagen de la flor azul que trae la "muerte" de "Una mirada a la oscuridad", el interruptor de emociones de "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", el I Ching en "El hombre del castillo", son todos elementos que, a la vez que cumplen una función argumental en el relato, se convierten en algo más, en un símbolo más poderoso de lo que su propia identidad sugiere.

La belleza desesperada de la locura en "Vallis" lleva a una idea mucho más enterrada en la mente de Dick, la existencia e identidad de Dios, la disgregación del tiempo y el espacio, la confusión de la realidad, la agonía y la decadencia de todas las cosas en "Ubik". La paranoia como un poema. La espiral de la locura como una forma de arte. La fe como enfermedad mental y como salvación.

Una vida constantemente enfrentada al absoluto vacío del caos, y, sin embargo, capaz de crear tan temible belleza...

Amacaballo Fat.

Philip K. Dick.

Nos veremos al otro lado de la eternidad.

jueves, enero 14, 2010

El sueño de Philip K.



Philip K. Dick. Un "artista de mierda", en sus propias palabras, pero un escritor que, durante toda su vida, pese a su relativo poco éxito, siempre estuvo a la vanguardia de la ciencia ficción, un chamán moderno atormentado por los espíritus del tiempo que percibía, para el que la realidad no era algo de fiar, y para quien la definición de ser humano salía de enfrentarlo a qué NO era un ser humano.


Dick es un viaje lisérgico literario, una forma de hacer que pequeñas ideas supuren de tu cerebro, ramificándose y dando lugar a nuevas ideas, dejando que el lector se convierta en un igual, no un simple espectador, sino otro creador de la historia. Historias hechas para pensar, para maravillarse, para desesperarse, para encontrar la fe, para perderla, para el humor, para el amor, para la vida, para la muerte. Las facetas de Philip K. Dick son múltiples, variadas y forman un caleidoscopio de opciones, un crisol de ideas y conceptos que no se acaban en lo que imagina nuestra mente consciente.

Dick fue un autor que remite frecuentemente a los reinos del subconsciente, de lo irreal, de la locura, y que, sin embargo, demuestra una inteligencia afilada y concisa, una sensibilidad pacifista, y un ingenio inacabable. Es un autor en el cuál lo importante no es el argumento, sino las metáforas, lo que el relato quiere contar, el trasfondo filosófico de su obra, la parte que habla a nuestro interior, lo que nos transmite...

Dick en el cine

No podemos evitar reseñar algunas de las películas que se han hecho basándose en los relatos del soñador, alguna de ellas un clásico del cine por derecho propio.

De la primera que he de hablar es Blade Runner. Una historia de género negro bañada por una capa de ciencia ficción, basada en el libro "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?". La historia, pues, tiene que ver con el libro, pero no es igual, los personajes están cambiados en su exterior, otros ni existen...



... Pero el ambiente, la intención, la filosofía y el universo que se respira tras cada fotograma son absolutamente fieles a la idea primigenia de Dick. Una película lenta, densa, pero sumamente introspectiva y personal, una película de cine negro que nos hace preguntarnos sobre el sentido de la vida, la propia identidad, la definición de "ser humano". Y unos efectos especiales, unos decorados y una ambientación que no hace más que meternos más y más en la historia...

Y, por supuesto, uno de los monólogos finales más bellos de toda la historia del cine... Es impresionante la original, con Rutger Hauer... pero nuestra traducción con Constantino Romero no deja de tener su punto...






A mí, después de tantas veces de haberlo visto, me sigue poniendo la carne de gallina...

Otra mención va para "A scanner darkly", o "Una mirada a la oscuridad", una historia quizás más cercana, sin androides ni naves en llamas más allá de Orión, pero que retrata el abismo al que se ve abocado un agente encubierto de investigación de narcóticos, y su distanciamiento de la realidad a causa de la droga a la que se hace adicto, y su disociación al tener que vigilarse a sí mismo.



Una película hecha con respeto y fidelidad al autor, y que se basa en las propias experiencias de Phil con las drogas. No deja de ser emotiva la nota final de la película, tomada directamente del libro: "Esta historia trata de unas personas que recibieron un castigo demasiado severo por lo que hicieron". El paralelismo con la vida de Dick es evidente, sobre todo en el hecho de Fred/Bob Arctor examinando su vida a través de las cámaras de vigilancia, un reflejo de Dick examinando su vida a través de la escritura, cuando llegó a una época de su vida en la que se encontró en una situación vital similar.

Como dato curioso, resulta ser una película tratada íntegramente en rotoscopia, lo cual añade peso al componente onírico de la misma. Os dejo con dos escenas de la película, bastante llenas del espíritu de Dick ;)