Empecé a escribir este artículo antes de la entrada de Rasczak en Encuentros Aleatorios, y resulta que coincidimos en bastantes cosas, así que... ahí va.
Esto iba a ir de que a veces es más, pero eso ya lo explica muy bien el amigo Rasczak en la entrada antes mencionada, así que hablaré de otra cuestión.
¿Cuándo pasa uno de llevar un personaje peculiar a llevar uno raro por llamar la atención?
A priori, todo personaje debería ser interpretable y, ya que jugamos en un grupo, la premisa básica es que pueda interactuar con el resto de jugadores y no interferir en su experiencia de juego. Y ojo, no digo que no actúe su PJ en contra de los demás PJs, sino de que elPJ debe dejar que la historia fluya.
Lo que también es cierto que en ciertas historias hay personajes que no encajan nada. Y el DM está en su derecho de vetar cualquier tipo de personaje que suponga un problema para el desarrollo de la partida.
Mi recomendación personal es que los experimentos es mejor hacerlos en partidas cortas y sueltas primero antes de meternos a lidiar con una campaña de muchos meses (o años).
Pero, pese a esto, no dejaremos de encontrarnos con jugadores que necesitan que su personaje sea un bicho raro para sentirse "especiales", en vez de hacer que un personaje sea especial por su propia personalidad, de preocuparse en construir algo que valga la pena. Esto, amiguitos, es pereza y una falta de respeto hacia los demás jugadores. Pereza porque, si mi PJ es un alienigena vientoheladiano del espacio exterior que ayuda a la CIA mientras el resto sois simples amas de casa humanas en "Limpiacristales: la limpieza", no tengo que hacer ni de lejos el mismo trabajo que el resto de los jugadores para diferenciar mi personaje de los demás... y ahí está mi falta de respeto para con ellos, que me paso su esfuerzo por el arco del triunfo. A vosotros no sé, pero a mí me parece que está feo.
Me he dado cuenta que disfruto mucho las partidas en las que se juega con especies, clases, y demás historias del manual básico, que empezar a bucear entre cientos de suplementos de reglas. De nuevo, como decía Igor Stravinski, paradójicamente, la creación se vuelve más libre cuantos más límites nos imponemos, puesto que centraremos más nuestro marco de acción y podremos expresar con más claridad lo que queremos expresar. Si nos obligan a ser todos guerreros humanos, veréis como las diferenciaciones de personalidad cobrarían todas muchísima más importancia.
Pues ahí lo dejo ;)