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lunes, septiembre 27, 2010

Cerrando el círculo


Aviso: Entradilla más personal de lo habitual. Son curiosas las vueltas que da la vida...

Hace cosa de, pongamos 12 o 14 años, tenía mi grupo de amigos de toda la vida, con el que también jugábamos al rol, nos reíamos, esas cosas. De hecho, fue la época en la que empecé a identificar el rol con una buena excusa para quedar con los amigos (cosa que, realmente, nunca dejó de ser), y con un juego que me era la mar de interesante y divertido. No era mi primera experiencia como máster, ni de lejos, pero sí que fue la que más me curtió como tal.


Plantéenselo ustedes, chavales de entre 16 y 24 años (yo contaría con unos 18), en plena explosión de hormonas, casi universalmente sin novia, y que de momento no salíamos a emborracharnos (en general, eso llegaría más tarde). Fue una época divertida, y loca, como jamás he vuelto a tener a la hora de dirigir una partida. Baste decir que después de lo cafres que éramos, cualquier dirección de juego posterior me ha resultado bastante más leve... La gente o era mucha, o salía herida, o ... En fin, las hormonas y la adolescencia.

También tuvimos nuestro momento de ser unos cabronazos con alguno, cosa de la que, a día de hoy, sigo sin sentirme orgulloso. Ya llegaría el turno de que algunos lo fueran conmigo. Ya sabéis, el grupo de amigos de toda la vida, crecéis y cada uno tira por su camino, lo que suele pasar en la vida.

Llegamos a la facultad, conoces gente nueva. Descubres el club de rol, y acabas echándote unos amigos en concreto, que resultan ser la base de tu grupo de juego durante... unos diez años. Gente nueva viene y se va, algunos se quedan. Carrera, trabajos, novias, bodas, divorcios, etcétera, etcétera.

Finalmente, por diversos motivos (cansancio, diferencia de opiniones, incompatibilidad de caracteres, lo que sea), este grupo se acaba deshaciendo, de nuevo, es la vida.




Quiere la causalidad que mientras tanto, a lo largo de los años, te hayas ido volviendo a encontrar con algunos de esos antiguos compañeros de armas, con los que decidiste vestir el negro y marchar a defender el muro de hielo. Compañeros de armas con los que recuperar el contacto siempre fue placentero. Alguno decidió abandonar las mieles de la soltería y convertirse en persona respetable, algún otro siguió dando tumbos como un servidor, pero siempre estuvo presto a acudir a la llamada del deber.

Con una excusa tan tonta como estacional, nos reunimos algunos de los viejos camaradas, con algo de savia nueva.

Y en esas estamos hoy. Tirando del bagaje aprendido con los años, reencontrándonos cualquier tarde, y haciendo salir chispas de las espadas cuando hay que luchar contra el malvado de turno. Redescubriendo el acero que tanto tiempo se dejó templar en aguas calmas, preparados para enfrentarnos a cualquier eventualidad, y redefinir el significado de la aventura. Un reto para todos, nuevas herramientas de juego, nuevas travesuras que preparar...

Sea esta la época de los héroes.

Gracias, Roberto, Andrés, Víctor y Óscar. Vamos a por ello ;)

PD: No me olvido de todos los otros jugadores que he tenido recientemente, pero en este caso es un... retorno a los orígenes, por así decirlo ;)

viernes, septiembre 03, 2010

Nuestros juegos: Dungeons & Dragons


"Nuestros juegos" va encaminado a hablar de juegos que o nos han llamado la atención, o han significado algo, o han formado parte de nuestra vida, por alguna razón. Se trata de una perspectiva sesgada, personal y altamente subjetiva, que para datos fríos ya tienen ustedes la wikipedia esa que usan los jóvenes de hoy en día.

Denle al "play"


Iniciamos esta nueva sección (caótica y aleatoria, como todas las demás) y la iniciamos a lo grande: hablando del Dungeons & Dragons (a partir de ahora, conocido como DD)

DD viene a ser el amiguete de hace muchos años, todo un decano de los juegos de rol. Desde sus inicios, allá por el '74, hasta su más reciente encarnación, la 4ª edición y el Essentials, siempre ha estado ahí. Mundos de espada y brujería en la punta de tus dedos, visítalos armado con un puñado de dados, una hoja de personaje, un lápiz y toneladas de imaginación.

De hecho, cuando se habla de rol, mucha gente sigue identificándolo con el DD, la gente piensa en elfos, enanos y magos, cuando el rol es mucho más amplio en temáticas, pero es lo que tiene haber estado aquí desde hace tanto tiempo...

Para mí DD fue el primer juego de rol con el que tuve contacto, y el único con el que he conseguido acabar una campaña completa. Una relación de muchos años en la que hubo que ir adaptándose a los cambios que cada uno iba pasando, ya fueran cambios de edición, o de vida.

La primera vez que jugué fue con la caja roja, la primera edición que se publicó en nuestro país, allá por mediados de los 80, llevé a un mago. Jugué un rato, por cuestiones de tiempo, pero quedé definitivamente tocado por lo que había vivido. Mis compañeros y yo estábamos encargados de vigilar el trayecto de un carromato, ¡y sufrimos una emboscada por parte de unos draconianos! A duras penas sobrevivimos, pero logramos superar el obstáculo... y se acabó el tiempo que teníamos libre. Yo era un chaval de apenas diez años (la caja roja salió allá por el 85 en España), aunque no recuerdo la fecha exacta, como muy tarde sería en el 90.

La idea del juego y su temática golpearon poderosamente en mí, así como esos curiosos dados poliédricos (un amor que no he dejado de tener, a estas alturas) de los que deseaba saber algo.

Al poco, allá por el '91, por fin consigo mis primeros dados, y mi primer producto genuino de rol: la caja de Bajomontaña, el dungeon más temido y más profundo de todos... en inglés, que yo con mis 13 añitos me apañaba más o menos, pero claro, era un suplemento, de la relativamente reciente 2ª edición del AD&D (el avanzado). Muchos términos que no entendía, pero unos mapas tamaño poster, unas tarjetas de trampas y tesoros y monstruos y aventuras... lástima que de lo que era mecánica del juego no entendía ni papa, entre el idioma y que no tenía el manual del juego. Lo asimilo como puedo, pero conservo la caja para más adelante (de hecho, conservo los manuales aún, y un amigo me regaló posteriormente la caja en español, aunque para entonces sí tenía los dichosos manuales).

Mientras tanto, aparece el Heroquest (que nunca tuve), y durante un tiempo lo usamos unos amigos y yo como sistema para jugar al rol, haciéndonos incluso un tablero con cartulinas para poder jugar en el colegio. Hago mi clon en plan samurais de este híbrido Heroquest-rol y le echamos el ojo al juego del Señor de los Anillos, con el que nunca conseguimos llegar a jugar (más que nada por el sistema), aunque ya voy gravitando hacia la posición de Máster...

Y llega el '92. Y su verano. Que me marcó por dos cosas: la muerte de mi abuelo paterno y la llegada del AD&D a España de manos de Ediciones Zinco. Devoro los manuales, de arriba a abajo, listas de hechizos y objetos mágicos incluidas (cosa que no he vuelto a hacer, esas cosas me las leo por encima y en el momento de usarlo), me dejo arrastrar por las ilustraciones llenas de magia para el chaval de 14 añitos que era... y a la vuelta de verano por fin empezamos a jugar al DD.

Y esa edición y yo estuvimos juntos 10 años... mis primeras partidas, aprender a dirigir y manejarme con el sistema, aprender a ignorar reglas, a romper otras y a crear las mías, y a hacer caso a mis jugadores, a la intuición, a intentar salirme del corsé del guion... cosa que no siempre conseguía. Empiezan a llegar "Vademecums de Campaña", mundos y ambientaciones fantásticas, con sus mapas, sus personajes, sus historias... aunque casi siempre arramblaba con lo mejor de todos los mundos y los metía en el propio... una práctica de rapiña que para las campañas caseras da buen resultado.

Por fin, tras un par de años en la facultad, publican la 3ª edición, y me resisto a pasarme, me resisto. Llego a intentar montar una campaña en 2ª... y, al final, justo cuando traducen la 3.5, decido caer. Luego, comenzamos la campaña, las historia de unos aventureros de Svirfnelheim, las Marcas del Norte, y nos arrastra durante 5 años, en que entran y salen jugadores (aunque hubo tres que vieron empezar y terminar esa campaña), novias, trabajos, cambios vitales, pero en los que la partida dominical se instaura como tradición, y en una excusa para reunirse con los amigos.

Finalmente, en el 2008 llega la 4ª, como contábamos aquí, y llegamos a un momento en el que casi no estoy jugando a DD (hay otros juegos), pero en el que no sé si algún día acabaré por meterme con la 4ª, dado todo el material de 3ª que tengo acumulado (fíjate, la misma duda que tenía para dar el salto de 2ª a 3ª, aunque en aquella época eran muchos menos libros), y al que aún me apetece jugar. Ya dicen que el primer amor suele ser siempre el que más se recuerda...

Siempre habrá un Dragón y un calabozo en mi vida, me temo...

martes, abril 27, 2010

Memento mori

"Hoy tengo la muerte ante mí:
Como un remedio para el enfermo,
Como salir a un jardín
Tras la enfermedad

Hoy tengo la muerte ante mí:
Como el olor de la mirra,
Como sentarse bajo una vela
Con buen viento

Hoy tengo la muerte ante mí:
Como la corriente de un arroyo,
Como la vuelta de un hombre
Del barco de guerra a casa

Hoy tengo la muerte ante mí:
Como el hogar que un hombre ansía ver,
Después de muchos años prisionero."

Canción en "El son de sus alas", Sandman, de Neil Gaiman

Te escribo estas líneas desde el recuerdo. Hacía años que no te veía, pero siempre estaba pensando "a ver si le pego un toque y nos vemos en una de estas". Siempre hubiera habido tiempo para una cerveza, de las que nos dejamos pendientes, o de corrernos una buena juerga, incendiando todos los garitos heavys de Madrid en el proceso.

¿Por qué no te llamaba? Siempre había alguna excusa para no coger el teléfono. "Es muy tarde". "Bah, seguro que ya ni se acuerda de mí". "Mejor mañana".

Lo jodido es que ahora sí que es tarde, ¿verdad?

Te has ido sin decir adiós, sin avisar, sin un ruidito. Atrás queda tu amor por la música, los gatos, y otras cosas que quedan para oídos amigos en ámbitos mucho más privados. Queda aquí el recuerdo de los que te conocimos, de los que en algún momento compartimos aunque fuera unas risas contigo.

25 años, y has tenido la poca decencia de marcharte sin tomarte una última caña conmigo. Ya te vale.

¿Qué puedo decirte, Laura?

Nos veremos al otro lado de la Eternidad.

Mientras tanto, dos canciones.

La que es sólo para ti.


Y la que queda para mí.


Nos vemos.