martes, octubre 05, 2010

El valor de la simplicidad.

Una de las cosas de las que me he dado cuenta, tanto en dibujos animados, como en películas, como en videojuegos y juegos de rol y de mesa, es del extraordinario valor de la simplicidad. Recuerdo un tiempo, cuando no dependíamos de grandísimos efectos especiales, de gráficos impresionantes, en los que lo único necesario era un poco de imaginación.

No me entiendan mal, no estoy en contra del desarrollo tecnológico, no soy un ludita que piensa que las máquinas van a acabar con nosotros, pero sí que es verdad que cada vez veo más músculo y menos inteligencia en las historias. Se tiende al recurso "fácil" y a la espectacularidad, en vez de intentar crear una historia inteligente y sólida, que, al fin y al cabo son las que más perduran.

De todas formas, creo que todo se relaciona con la actitud actual en el campo económico y empresarial, que permea todo lo demás, y que se trata de conseguir beneficios rápidos hoy, sin preocuparnos de plantar para el futuro, de vender humo y forrarse en vez de conseguir que algo dure. La sociedad mira raro a los corredores de fondo y a quien no piensa en términos de artificio.

Como decían en Cyberpunk 2020, "el futuro es desechable, tú también"

Pero, de vez en cuando, uno recupera la fe.

Sigo viendo producciones de bajo presupuesto que gracias a sus limitaciones necesitan exprimir el ingenio para competir con la mayor demanda de colores bonitos.

Ayer pude ver Sintel, un corto de animación realizado con un programa libre, Blender. Y la historia emociona sin necesidad de pirotecnia (aunque fuego hay). La demostración de que con trabajo e ingenio se puede llegar a cualquier sitio.

Disfrutadlo, aquí os lo dejo.