jueves, abril 08, 2010

Jugando a ser Dios

Hoy, niños y niñas, volvemos a hablar sobre la creación de mundos ficticios, y otras hierbas de jardín.

¿Por dónde empezamos? ¿Cuál es el lugar más oportuno a la hora de moldear algo tan grande como un mundo ficticio?

Quizás, una de las premisas más útiles sea un concepto. Ya sea sobre el mundo, sobre el tipo de historias que queramos contar, sobre los personajes que lo habiten, sobre la amenaza que se cierne sobre él, sobre su lugar en el orden cósmico, sobre sus dioses. Necesitamos una idea de la que partir, para poder transformarla a nuestro antojo... y como nos demande el propio objeto de nuestra creación.

Por supuesto, esta idea inicial puede modificarse posteriormente para dar lugar a una creación más amplia o a unos límites más definidos, como convenga. Pero el tener este concepto de partida nos ayudará a la hora de empezar a caminar por este nuevo mundo que estamos creando desde la imaginación.



¿Qué tipos de conceptos son más prácticos?

Personalmente, siempre he encontrado dos en concreto que creo especialmente favorables para encarrilar el trabajo: imágenes y temas. ¿En qué consisten?

Una imagen es eso, una instantánea, una ilustración, un boceto, un dibujo, algo visual. Por ejemplo, una campaña de D&D que jugué hace años salió principalmente de una imagen que había en libro de uno de los mundos del juego, Ravenloft, una ambientación de terror gótico. La imagen mostraba a un ser con cabeza de lobo apareciendo ante un visir o un rey y su corte, todos ellos aterrados. Esa imagen dio la chispa para que mi imaginación se pusiera en marcha, y creara a uno de los villanos de la trama que no aparecería hasta cinco años después, pero fue en parte lo que puso en marcha esa misma trama. El ser sería Gránadon, el Terror de la Oscuridad, un General del Ejército de las Sombras, entes malignos seguidores de la Diosa de la Oscuridad. Original, tal vez no lo sea, pero fue lo suficientemente funcional para mi campaña, que es de lo que se trataba.

Un tema es una idea universal sobre lo que hablar: el amor, la venganza, el espíritu de lucha, la pobreza, el dolor, la alegría... todo ello son temas sobre los que tratar. Decidí que mi campaña trataría en general sobre la amenaza de las Sombras (opresión, traiciones, lo desconocido). Para resaltar el hecho de que las Sombras eran extrañas, ajenas al resto de la creación, vivían en una zona helada del mundo, apartada por una cordillera infranqueable, y que sólo podían aparecer en grandes cantidades en el resto del mundo a través de unas puertas mágicas situadas en lugares remotos y apartados, subterráneos y desolados.




Por tanto, huelga decir que ambos métodos no son sólo combinables, sino que en cierta forma, se complementan. El sabor que una imagen puede dar a veces no nos lo puede proporcionar un tema, pero este puede encauzar mejor nuestra dirección creativa.

A la hora de crear mundos fantásticos, esa chispita de inspiración puede ser lo que nos ponga en marcha, pero no nos olvidemos de lo que hará que la chispa se convierta en algo que ilumine: cantidades industriales de trabajo. Pero esa es harina de otro costal...